miércoles, 11 de abril de 2012

Mil mexicanos abandonan a diario el catolicismo.


Mil mexicanos abandonan a diario el catolicismo.
El experto en temas religiosos Roberto Blancarte dijo que México ha dejado de ser un país predominantemente católico y se ha convertido en una nación con pluralidad religiosa.


Más de un millar de mexicanos han abandonado diariamente la Iglesia católica en la última década, lo que se refleja en la pérdida de unos cuatro millones de católicos entre 2000 y 2010, dijo el sociólogo e historiador Roberto Blancarte.
Blancarte, uno de los más destacados especialistas en temas religiosos del país, explicó que una de las principales conclusiones del censo 2010 es que México ha dejado de ser un país predominantemente católico y se ha convertido en una nación con pluralidad religiosa.
Según los datos del censo efectuado el año pasado, del total de 112 millones de mexicanos, 92.9 millones son católicos, 14.1 millones integran el universo de iglesias cristianas protestantes y en menor medida del islam, del judaísmo y de doctrinas orientales.
Una de las principales novedades es que 5.2 millones declararon no profesar ninguna religión, es decir que en la pregunta sobre creencias religiosas contestaron "sin religión".
"Sería un error pensar que los cinco millones son ateos, porque lo único que significa es que no profesan ningún credo, pero pueden creer en diversas formas de divinidad", señaló Blancarte.
El especialista del Colegio de México y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indicó que la reducción ha sido constante en las últimas seis décadas.
En 1950, 98.21% de los mexicanos se declaraba católico; en 1960 ese porcentaje bajó a 96.47%, en 1970, a 96.17%; en 1980 al 92.62%; en 1990 el porcentaje disminuyó a 89.69 %; en 2000 había apenas 88 % de católicos en el país; y ahora este porcentaje es del 83.9 %.
Esto significa que en la última década se ha registrado un descenso de más de cuatro puntos porcentuales, equivalentes a casi cinco millones de personas, lo que supone media diaria de mil 300 personas que abandonan la Iglesia católica.
En contrapartida, el número de protestantes y evangélicos pasaron de 1.28% en 1950 a casi 8% en 2010 del total de la población, esto sin incluir a los testigos de Jehová y mormones.
Blancarte indicó que este cambio no es exclusivo de México, sino de toda la región, como en Brasil, donde según las encuestas el porcentaje de católicos es menor a 70% de la población.
En Centroamérica, según datos proporcionados por el experto, los católicos representan entre 55% y 73%; en Chile o Venezuela alcanza 70% del total de la población; mientras que en Cuba o Uruguay ese porcentaje gira alrededor del 50%.
Así, de acuerdo con previsiones de Blancarte, en los próximos años el número de católicos en México estará por debajo de 80%.
Blancarte indicó que es difícil conocer las causas del éxodo masivo del catolicismo, pues sin encuestas serias para saber los motivos "sólo caeríamos en especulaciones", y agregó que no todos se salen por las mismas causas, alguna de ellas pudiera ser que "ya están hartas de la religión en general, o debido a los escándalos de los religiosos, cada quien tiene su motivo".
Recordó que la misma iglesia ha manifestado su preocupación por esta pérdida.
Felipe Arizmendi, obispo del municipio mexicano de San Cristóbal de las Casas, en el estado sureño de Chiapas, recordó hace unos días un documento de la Iglesia que advertía que entre las causas de esas pérdidas están un "ecumenismo" llevado a la práctica en forma equivocada, la adopción de posiciones fundamentalistas y las deficiencias de los sacerdotes para trasmitir su mensaje.
En otras palabras, dijo Blancarte, "mientras la Iglesia continúe con sus liturgias aburridas, mientras sus representantes no respondan a las necesidades de la gente, y mantengan sus críticas hacia el uso de anticonceptivos o del condón, o que la educación sexual es mala, la gente se va a alejar más y más".
Añadió que la jerarquía católica se da cuenta de todos los problemas que tienen pero "no hacen nada para cambiarlo, están anquilosados y burocratizados".
Señaló que la crisis de la Iglesia es evidente y lo interesante es que ni los viajes de Juan Pablo II a América Latina pudieron frenar la tendencia a la baja de creyentes, "por lo que el catolicismo está destinado a ser abandonado".

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