martes, 9 de mayo de 2017

Tíbet


-Articulo donde se dan a conocer los conflictos y los por que que ha tenido el Tíbet hasta el 2008.
http://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/42590733/politica6.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1494394471&Signature=L7WmNRytnhaFD2VaX4bAoniija8%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DTibet_2008_narrativas_en_conflicto_escen.pdf


Tíbet 2008: narrativas en conflicto, escenario global 
Carles Prado-Fonts
Universitat Oberta de Catalunya 
Prado-Fonts, C. (2009). Tíbet 2008: narrativas en conflicto, escenario global. Anuario Asia-Pacífico 2008, 165-173.

LA PSICOLOGÍA DE LA RELIGIÓN



-REFLEXIONES EN TORNO A LA EDUCACIÓN RELIGIOSA: ELEMENTOS PARA UNA PROPUESTA DESDE LA PSICOLOGÍA DE LA RELIGIÓN
José Miguel Rodríguez García 

http://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/43592398/patrones_educacion_religiosa.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1494394075&Signature=giOczGa1iUWDEUUJKh3CgX0mF5Q%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DReflexiones_en_torno_a_la_Educacion_Reli.pdf

Un articulo que habla de la religión desde el área psicológica y como esta es entendida emocional y conductualmente por el ser humano

La Iglesia y el Estado

Relación entre la Iglesia y el Estado
La religión y la política son ámbitos distintos, aunque no separados pues el hombre religioso y el ciudadano se funden en la misma persona, que está llamada a cumplir tanto sus deberes religiosos cuanto sus deberes sociales, económicos y políticos. Es necesario, sin embargo, que «los fieles aprendan a distinguir con cuidado los derechos y deberes que les conciernen por su pertenencia a la Iglesia y los que les competen en cuanto miembros de la sociedad humana. Esfuércense en conciliarlos entre sí, teniendo presente que en cualquier asunto temporal deben guiarse por la conciencia cristiana, dado que ninguna actividad humana, ni siquiera en el orden temporal, puede sustraerse al imperio de Dios. En nuestro tiempo, concretamente, es de la mayor importancia que esa distinción y esta armonía brille con suma claridad en el comportamiento de los fieles» [5]. Puede decirse que en estas palabras se resume el modo en que los católicos deben vivir la enseñanza del Señor: «Dad, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21).
La relación entre la Iglesia y el Estado comporta, por tanto, una distinción sin separación, una unión sin confusión (cfr. Mt 22,15-21 y paral.). Esa relación será correcta y fructuosa si sigue tres principios fundamentales: aceptar la existencia de un ámbito ético que precede y informa la esfera política; distinguir la misión de la religión y de la política; favorecer la colaboración entre estos dos ámbitos.
a) Los valores morales deben informar la vida política
La propuesta de un “Estado ético”, que pretende regular el comportamiento moral de los ciudadanos, es una teoría ampliamente rechazada, ya que con frecuencia lleva al totalitarismo o al menos implica una tendencia marcadamente autoritaria. Al Estado no le corresponde decidir lo que está bien o lo que está mal, en cambio si tiene la obligación de buscar y promover el bien común y para eso, a veces, necesitará regular sobre el comportamiento de los ciudadanos.
Este rechazo a un “Estado ético”, sin embargo, no debe conducir al error opuesto: la “neutralidad” moral del mismo que de hecho ni existe ni se puede dar. En efecto, los valores morales indican los criterios que favorecen el desarrollo integral de las personas; ese desarrollo, en su dimensión social, forma parte del bien común terreno; y el principal responsable del bien común es el Estado. El Estado debe, entre otras cosas, favorecer la conducta moral de las personas, al menos en la vida social.
b) La Iglesia y el Estado se diferencian por su naturaleza y por sus fines
La Iglesia ha recibido de Cristo el mandato apostólico: «id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» ( Mt 28,19-20). Con su doctrina y con su actividad apostólica, la Iglesia contribuye a la recta ordenación de las cosas temporales, de modo que sirvan al hombre para alcanzar su fin último y no lo desvíen de él.
Los medios que la Iglesia utiliza para llevar a cabo su misión son, ante todo, espirituales: la predicación del Evangelio, la administración de los sacramentos, la oración. También necesita utilizar medios materiales, adecuados a la naturaleza de sus miembros que son personas humanas (cfr.Hch 4,32-37; 1 Tm 5,18); estos medios han de ser siempre conformes al Evangelio. La Iglesia necesita además independencia para realizar su misión en el mundo, pero no un predominio de carácter político o económico (cfr.Catecismo, 2246; Compendio, 426) [6].
El Estado es una institución que deriva de la natural sociabilidad humana, cuya finalidad es el bien común temporal de la sociedad civil; este bien no es sólo material sino también espiritual, pues los miembros de la sociedad son personas con cuerpo y alma. El progreso social requiere, además de medios materiales, otros muchos bienes de carácter espiritual: la paz, el orden, la justicia, la libertad, la seguridad, etc. Estos bienes sólo pueden alcanzarse mediante el ejercicio de las virtudes sociales, que el Estado debe promover y tutelar (p. ej. la moralidad pública).
La diversidad entre el ámbito religioso y político implica que el Estado no goza de “sacralidad” ni debe gobernar las conciencias, ya que el fundamento moral de la política se encuentra fuera de ella; además la Iglesia no posee un poder político coercitivo; en cuanto la pertenencia a ella, desde el punto de vista civil, es voluntaria, su potestad es de carácter espiritual y no impone una única solución política. En tal modo, Estado e Iglesia se ajustan a sus propias funciones, y esto favorece la libertad religiosa y social.
De aquí derivan dos importantes derechos: el derecho a la libertad religiosa que consiste en una inmunidad de coacción por parte del Estado en materia religiosa; y el derecho a la libertad de actuación de los católicos respecto a la jerarquía en materia temporal, aunque con la obligación de seguir el Magisterio (cfr. CIC, 227). Además la Iglesia, «al predicar la verdad evangélica, iluminando todos los sectores de la acción humana con su doctrina y con el testimonio de los cristianos, respeta y promueve también la libertad y la responsabilidad políticas de los ciudadanos» [7].
c) Colaboración entre la Iglesia y el Estado
La distinción entre la Iglesia y el Estado no comporta –como se ha dicho– su total separación, ni que la Iglesia deba reducir la propia acción al ámbito privado y espiritual. Ciertamente la Iglesia «no puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia» [8]. En este sentido, la Iglesia tiene el derecho y el deber «de enseñar su doctrina sobre la sociedad, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas» [9].
Así, p. ej., la Iglesia puede y debe señalar que una ley es injusta porque es contraria a la ley natural (leyes sobre el aborto o el divorcio), o que determinadas costumbres o situaciones son inmorales aunque estén permitidas por el poder civil, o que los católicos no deben dar su apoyo a aquellas personas o partidos que se propongan objetivos contrarios a la ley de Dios, y por tanto a la dignidad de la persona humana y al bien común [10].
Tanto la Iglesia como la actividad política –que ejercen los gobernantes a través de las distintas instituciones, o los partidos– aunque por un título diverso, están al servicio del hombre, y «este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas» [11]. Si la comunidad política (es decir, la sociedad tomada en su conjunto: gobernantes y gobernados de un determinado Estado) ignora a la Iglesia, se pone en contradicción consigo misma, puesto que obstaculiza los derechos y los deberes de una parte de los ciudadanos, concretamente de los fieles católicos.
Las formas prácticas de regular estas relaciones pueden variar según las circunstancias: p. ej., no será la misma en países de tradición católica que en otros en los que la presencia de católicos es minoritaria.
Un aspecto esencial que se debe cuidar siempre es la salvaguarda del derecho a la libertad religiosa [12]. Velar por el respeto de este derecho es velar por el respeto del entero orden social. El derecho a la libertad social y civil en materia religiosa, es la fuente y síntesis de todos los derechos del hombre [13].
En muchos países la Constitución (o sistema de leyes fundamentales que regulan el sistema de gobierno de un Estado) garantiza ampliamente la libertad religiosa de todos los ciudadanos y grupos religiosos; por este cauce, puede también la Iglesia encontrar libertad suficiente para cumplir su misión y espacio para desarrollar sus iniciativas apostólicas [14].
Además, si es posible, la Iglesia procura establecer acuerdos con el Estado, llamados en general Concordatos, en los cuales se pactan soluciones concretas a las cuestiones eclesiásticas relacionadas con la finalidad del Estado: libertad de la Iglesia y de sus entidades para ejercer su misión, convenios en materia económica, días de fiesta, etc.
Fuente: Opus dei http://www.opusdei.org/es/article/tema-15-la-iglesia-y-el-estado/ 


domingo, 7 de mayo de 2017

This is why god gave us free will.


¿Por qué Rusia prohibió a los Testigos de Jehová?

"La Corte Suprema declara organización extremista el Centro de Dirección de los Testigos de Jehová en Rusia y dispone que se prohíba su labor en el territorio del país".
Eso es lo que falló este jueves Yuri Ivanenko, juez del máximo tribunal ruso.
Con ello, tomó como válida una demanda presentada el 30 de marzo por el Ministerio de Justicia, en la que señalaba al movimiento religioso de base cristiana de constituir "una amenaza para los derechos de los ciudadanos, el orden social y la seguridad pública".
El Ministerio ya había suspendido el trabajo del Centro por considerarlo "extremista", hasta que el alto tribunal dictase la sentencia definitiva.
Y ahora, según lo leído por el juez Ivanenko, el fallo obliga a los Testigos de Jehová a "entregar sus propiedades a la Federación Rusa", tal como lo había solicitado el Ministerio.
Los voceros del movimiento en Rusia negaron todas las acusaciones en su contra y se mostraron "conmocionados".
Y sus abogados informaron que apelarán el fallo ante la Corte Europea de Derechos Humanos, la única opción que les queda agotada ahora la vía legal del país.
"No pensaba que pudiera suceder algo así en la Rusia moderna, donde la Constitución garantiza nuestra libertad religiosa", declaró un portavoz de los Testigos de Jehová, Yaroslav Sivulsky, a la agencia de noticias AFP.

Organización de base cristiana

Los Testigos de Jehová son una organización religiosa internacional que comparte preceptos de otras corrientes no ortodoxas del cristianismo, pero que basa sus creencias en una versión propia de la Biblia.
Así, entre otras cuestiones, no creen en la divinidad de Cristo, lo que provoca el rechazo de otras confesiones cristianas, y sus miembros no pueden someterse a transfusiones de sangre.
Su entidad jurídica, la Watch Tower Bible and Track Society de Pennsylvania, fue fundada en 1881 por Charles Taze Russell. Y según sus publicaciones oficiales, el movimiento es ahora dirigido por un Cuerpo Gobernante con sede en Nueva York, también en Estados Unidos.
Este Cuerpo Gobernante es el que se encarga de establecer la doctrina oficial de la congregación, a la que según sus propios datos pertenecen más de 8 millones de personas en todo el mundo.
La fe también está extendida en América Latina, y a sus miembros se les conoce por su actividad evangelizadora, que llevan a cabo a través de publicaciones y casa por casa.

"Criminalización"

Varios seguidores de esta fe consideran que el fallo conducirá a la "criminalización" de su práctica.
"Si continúan con su actividad normal, los Testigos de Jehová de Rusia serán vistos como criminales", le decía Sivulsky a la BBC el 5 de abril, el día en el que inició el juicio en la Corte Suprema, y previendo que ésta fallaría en contra de su movimiento.
Esto afectaría a las 395 ramificaciones de esta fe en Rusia y a un total de 175.000 fieles que el movimiento religioso dice tener en el país.
De acuerdo al Centro, a partir de ahora sus miembros podrían ser perseguidos bajo la ley contra el extremismo, promulgada en 2002 y que sus detractores tachan de "ley para todo".
Así, Sova, una organización no gubernamental a favor de los derechos humanos, denuncia que esa misma ley se ha aplicado contra algunos de los detenidos durante las recientes protestas anticorrupción en Moscú.
Y subraya que en base a esa ley arrestaron también a Aleksei Navalny, líder de las manifestaciones y principal opositor político del presidente Vladimir Putin, así como a uno de sus colaboradores, Leonid Volkov, a quien ahora investiga una unidad especial antiextremismo.
"Ahora tememos que esa ley sea utilizada contra los fieles que continúen con sus reuniones para estudiar la Biblia", le dijo este jueves a AFP Evgueni Kalinin, un miembro de los Testigos de Jehová presentes en la Corte.

"Cámaras ocultas y evidencias"

Algunos de ellos ya están en la lista de extremistas del gobierno ruso.
Vyacheskac Stepanov es uno de ellos, y al inicio del juicio en el máximo tribunal la semana pasada le contó a la BBC cómo las autoridades rusas estuvieron siguiendo sus actividades.
"La policía vino y se sentó en ese banco, justo en la mitad", le explicó a la BBC en el salón en el que suele desarrollar sus sesiones.
"Luego nos dimos cuenta que lo hizo para poder grabar desde allí con su cámara oculta todo lo que ocurría sobre el escenario".
Stepanov y otros fieles denuncian asimismo que la policía ha colocado evidencias contra ellos, y respaldan su afirmación con grabaciones de cámaras de seguridad captadas durante la redada a uno de sus centros, aunque esto no ha sido confirmado de forma independiente.
"Los Testigos de Jehová ya antes fueron exiliados por practicar su religión, por leer la Biblia y por compartir las verdades bíblicas con sus vecinos", subrayó Sivulsky a la BBC.
Con ello se refería a la Unión Soviética de José Stalin, cuando decenas de ellos fueron deportados a Siberia y otros encarcelados, junto con miembros de otros grupos cristianos.
"Y ahora estamos viendo la misma situación en la Rusia moderna", añadió.

Iglesia ortodoxa

En esa línea, hay expertos que aseguran que la decisión contra los Testigos de Jehová forma parte de una creciente campaña de las autoridades para disminuir el poder de los grupos religiosos que compiten con la Iglesia ortodoxa, señala el editor del servicio ruso de la BBC, Famil Ismailov.
"Los Testigos de Jehová no se involucran en política, pero aun así se considera al movimiento como una desviación política sospechosa", le dijo asimismo Geraldine Fagan, autora de Believing in Russia. Religious Policy After Communism (La fe en Rusia. La política religiosa tras el comunismo), al diario estadounidense The New York Times.
"La idea de una actividad religiosa independiente y pública que está completamente fuera del control -y también indiferente hacia- el Estado enciende todo tipo de alarmas de la Iglesia ortodoxa y los servicios de seguridad" de Rusia, añadió.
Aunque ni el gobierno ruso ni la Iglesia ortodoxa ha hecho comentarios respecto a esto.
Pero en la demanda presentada el 30 de marzo ante la Corte Suprema, el Ministerio de Justicia solicitaba también cerrar el cuartel general del movimiento en San Petersburgo y prohibir sus publicaciones "extremistas".
Y una de ellas es un documento que según éste fue distribuido por el grupo y en el que, parafraseando al novelista León Tolstói, se describía la doctrina de la Iglesia ortodoxa rusa como "superstición" y "brujería".
La Iglesia ortodoxa es la principal en Rusia y con ella se identifica alrededor del 75% de la población, según varias encuestas, la última de 2012 llevada a cabo por la organización Levada y publicada por el Departamento Sinodal para la Caridad y el Ministerio Social de la Iglesia Ortodoxa Ruso (Pravmir).
El presidente ruso, Vladimir Putin, quien predica contra el matrimonio y las adopciones de personas del mismo sexo, la ha considerado el "socio natural del Estado".
Pero pese al terreno que la institución ha ido ganado en los últimos años, los expertos subrayan que no se puede hablar de una identificación entre Iglesia y Estado.
Por otra parte, también hay quien considera que los Testigos de Jehová constituyen una secta.
"A diferencia de las sectas clásicas como las bautistas, los Testigos de Jehová controlan duramente a los miembros de su comunidad, limitan sus derechos civiles, regulan todos los aspectos de su vida, los engañan durante el reclutamiento y los explotan", sostiene por ejemplo Alexánder Dvorkin, profesor y especialista en religiones citado por la agencia estatal rusa RIA Novosti.
Y otros señalan que el movimiento ha tenido encontronazos anteriormente con la ley.
En enero, el responsable de la comunidad en la ciudad de Dzerzhinsk, una ciudad situada a unos 800 kilómetros al este de Moscú, fue multado por haber distribuido material considerado "extremista" por las autoridades.
Aduciendo la misma razón, en 2004 fue disuelta una rama de la organización.
Aunque en 2010 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinaría que la sentencia que llevó a ello había "violado los derechos de reunión y asociación", lo que varias organizaciones, entre ellas Human Rights Watch, también consideran que hace el fallo de este jueves de la Corte Suprema.
De momento, los Testigos de Jehová ya adelantaron que recurrirán la decisión ante el tribunal de Estrasburgo, la máxima autoridad judicial en Europa para la garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Religión y política

El estado y la religión tiene como objeto de su acción a los seres humanos. Los Estados ofrecen bienestar al ser humano, y la misión de las religiones es brindar a todo ser humano una propuesta de salvación trascendente.

Establecer la autonomía de cada uno es necesario para el cumplimiento de su respectiva función.

Refiriéndose a esta diferencia, el papa Benedicto XVI afirmó que: "el crisitianismo fue, desde sus comienzos, una religión universal y, por tanto, no identificable con un Estado, presente en todos los Estados y distinta de cada uno de ellos. Para los cristianos, ha sido siempre claro que la religión y la fe no están en la esfera política sino en otra esfera de la realidad humana... La política, el Estado, no es una religión, sino una realidad profana con una misión específica".


Actualmente, en muchos países se da el caso que la influencia religiosa tiene mucho que ver en las elecciones presidenciales y en los cargos que se tienen en la política. Un ejemplo de esto es Costa Rica.

En el cambio de partido del año pasado en Costa Rica, los partidos que se postularon eran todos cristianos, con sus respectivos diputados también creyentes y se eligió a un obispo para el cargo de Ministro de la Presidencia,

Esta creciente participación de líderes religiosos en la política es contraria al principio de independencia y autonomía que debe regir las relaciones entre el ámbito político con aquel de tipo espiritual o de religión.

Si queremos que se lograr correctamente los objetivos de la religión y de la política, debemos aprender a separarlos.

Bibliografía:
http://www.nacion.com/opinion/foros/Religion-politica_0_1473052686.html

sábado, 6 de mayo de 2017

Reflexión: identidad y religión

La identidad es algo que se construye y se mantiene firme a través de diferentes reiteraciones a lo que cada sujeto se adscribe y busca pertenecer. La identidad es algo inalcanzable en el sentido en que nunca vamos a estar completamente delimitados, ya sea por los diversos estímulos de nuestro contexto, el diálogo con otras personas y la construcción de significado que realzamos día con día. Dentro de este juego de construcción y deconstrucción identidades existen muchas formas complejas de vivir lo religioso. A partir de lo que hemos visto en el curso, la religión se encuentra presente en todo momento, e incluso muchos de los aspectos “naturales” identitarios que existen, nacieron de posturas o rasgos identitarios de ciertas religiones.

              La complejidad de la religión no se reduce únicamente a aquellas personas que son participes o fieles a las prácticas y posturas, sino que incluso las concepciones o visiones de personas externas a las mismas producen nuevos significados y nuevas formas de vivir a las religiones. Considero que existe un peligro en obtener visiones radicales de diversas posturas religiosas, ya que como lo menciona Stuart Hall, fijar el significado a diversas imágenes e identidades “reduce la gente a unas cuantas características simples, esenciales que son representadas como fijas por parte de la Naturaleza” (Hall, 2010, pp. 429).

              La religión es una forma de construir comunidad, más allá de las críticas positivas o negativas, es un hecho que el pertenecer a un grupo religioso, en los actuales tiempos de la posmodernidad, se generan diversas garantías de poder social y de pertenencia. La religión es identidad, incluso cuando no se es fiel a ningún grupo o secta religiosa, ya que se conforman aspectos identitarios para todos los sujetos. Considero que existe mucha riqueza en observar y rescatar los aspectos sociales que transforman a la identidad desde la religión; ya que en una etapa de la historia donde la mayoría de las cosas son líquidas (como menciona Bauman) y estamos en constantes crisis de todo tipo, es importante buscar y cuestionar los cambios o transformaciones de lo religioso y lo identitario en nuestra realidad.


· Hall, S. (2010). El espectáculo del "otro". En S. Hall, “Sin garantías. Trayectorias y problemáticas en estudios culturales.” (págs. 419-445). Popayán: Envión Editores. Recuperado en: http://www.ramwan.net/restrepo/documentos/sin_garantias.pdf

Alfredo Morfín