lunes, 8 de julio de 2013

Ámsterdam: Cierra bar gay para musulmanes

Radio Nederland Wereldomroep 17 de marzo 2013 

© (C) ANP - http://www.anp-photo.comExpresar la homosexualidad sin vergüenza, ligar o quedar con gente con las mismas inclinaciones sexuales: en el Habibi Ana era posible.


El bar amsterdanés ha sido, durante años, el lugar de encuentro para musulmanes homosexuales. Hasta que, el pasado 2 de marzo, el Ayuntamiento de Ámsterdam lo clausuró por infringir las normas de emisión acústica.


Para gays y lesbianas turcos, egipcios y marroquíes, este bar es un refugio: no solo encuentran diversión, sino que los jóvenes de las distintas culturas árabes pueden, aquí, hablar sobre su identidad y sus miedos para salir del armario. Durante el día son "normales", tras las puertas del Habibi Ana, gays.

Alef Salib, el fundador, tuvo dudas a la hora de abrir su bar: "Alguien tenía que dar el primer paso", explica. "Quiero que la homosexualidad no sea un tema tabú en los círculos árabes. En el 2001 abrí este bar y participamos en el Orgullo Gay con el barco de las mil y una noches. Queríamos dejar de escondernos, romper el tabú".

Gay en secreto
“En Egipto, de donde soy, no existe la homosexualidad, no debe existir. Los hombres deben vestirse y comportarse como héteros. Tampoco las mujeres tienen libertad para mostrar sus sentimientos lesbianos. Una expresión homosexual abierta es inadmisible". El gay, tiene que serlo en secreto, o marcharse a un país más liberal, como hizo Salib, que emigró a Holanda en 1982.
"Quería hacer algo árabe. No es que no me sintiera aceptado en los bares gays holandeses, pero el ambiente es distinto. Cada cultura tiene su propia opinión, ideas, humor. Te entiendes mejor entre los tuyos. Solo pongo música árabe, sirvo té de menta marroquí, café árabe. Nos encontramos a gusto".

Suicidio
Muchos musulmanes mantienen una doble vida: durante el día son padres de familia ejemplares; por la noche se "destapan" en un bar gay. Hablamos con Hatim, un marroquí amsterdamés de 28 años que ha salido del armario, algo realmente inusual: "Hay más gays y lesbianas de lo que parece, precisamente porque es un tabú enorme. Convivir con gente que lo considera una enfermedad te puede volver loco. Conozco chicos y chicas que se suicidaron porque su entorno los rechazó. No tenían salida. Imagínate a tu propio hermano que te espera con una pistola para matarte porque te gustan los hombres. Ese tipo de historias se oye y, por desgracia, últimamente cada vez más a menudo. Y eso que Alá ama a todo el mundo, independientemente de sus tendencias sexuales”.


Ser gay no es malo
Moenira Shirwa (25) se avergonzaba de ser lesbiana porque le habían enseñado que el islam es contrario a la homosexualidad. Hasta que conoció al imán Mushin Hendricks, quien le mostró que el Corán no habla de la homosexualidad. En una entrevista para RNW del 2011, este religioso musulmán explicaba que no pasa nada por ser gay. Sus palabras ayudaron a Moenira a aceptar su sexualidad y, ahora, ella misma ayuda a otros jóvenes a aceptarse. Con su proyecto ‘Respect2Love‘ ayuda a gays y lesbianas procedentes de un entorno multicultural.


Magrebia
No solo los homosexuales consideran el cierre una gran pérdida para la Ámsterdam de emntes abiertas. También la comunidad marroquí femenina heterosexual tiene ahora que buscar otra pista de baile exótica. Aquí podían sentirse libres, sin que hermanos, vecinos o primos supieran que lo pasaban bien bailando. A pesar del gran control social, muchos jóvenes buscan el reconocimiento. Estas chicas marroquíes encontraban ese sentimiento de acogida en el Habibi Ana, donde otras chicas heterosexuales del mismo entorno cultural buscaban también la diversión, junto con hombres y mujeres que buscan su identidad sexual y social.


Sin embargo, basta un paseo por el barrio multircultural de Slotervaart-Overtoomse Veld, en Ámsterdam, para darse cuenta de que no todo el mundo acepta un bar como el Habibi Ana. "La homosexualidad está mal y es una enfermedad", declara Mohamed, vecino de este popular barrio. Junto con sus amigos, enciende un cigarrillo a la puerta de un coffeeshop. "Deberían incendiar estos bares, con todos esos maricas dentro. 


Haram es haram
No quiero conocer a ningún gay y, si tú lo eres, apártatame de mi camino". Cuando le preguntamos qué haría si alguno de sus amigos fuera gay, su respuesta se hace esperar. "Creo que no me relacionaría más con él", confiesa Mohamed.

El pasado sábado 2 de marzo fue la última noche del Habibi Ana. El vulnerable grupo de clientes fijos tendrá que buscar otro lugar para divertirse, para evadirse del rechazo, los prejuicios y las amenazas externas. El cierre es indefinido. Quizás sea, mientras tanto, Habibi finek.


 

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