domingo, 10 de noviembre de 2013

Reflexión sobe la Mujer y el Corán

En su libro “El Corán y las mujeres” Asma Lamrabet pone de manifiesto la relación directa del ser mujer musulmana con lo que plasma el Corán y la interpretación de éste hecha por la comunidad musulmana. Para la autora el acceso a la educación y al saber permiten que la mujer elabore su propio criterio de lectura y pueda así tomar una postura compartiendo y defendiendo este ámbito frente a la comunidad islámica.

            Como musulmana y estudiosa del Corán la autora pone de manifiesto que dentro de una tradición patriarcal, en un contexto característico por sus tradiciones de dominación del hombre sobre la mujer los escritos del Corán son interpretados de esta forma, sosteniéndose en una supuesta sacralidad universal de concebir a la mujer como inferior por mandato divino. Sin embargo la autora encuentra que en el mismo Corán la mujer es reconocida, respetada, admirada y concebida como un ser capaz al igual que el hombre.

            Resulta interesante pensar en el contexto específico en el que se escribió el Corán, las reglas, pensamientos y creencias que sin duda tuvieron gran influencia y se reprodujeron en estas escrituras. Así como también la misma Biblia o la Torah que representan toda una época con sus múltiples cuestiones. Es importante pensar en los tiempos en los que surgieron estos escritos y comprender las premisas de la época pero sobre todo es importante comprender que hoy en día lo que se vivió ya no toma el mismo sentido, las posiciones de lo que es lo femenino y lo que es lo masculino han cambiado.
No se puede hacer de una época una interpretación de mandato divino y con esto me refiero a que la esencia de lo que proponen estos escritos sagrados es lo que debería tomar sentido en este tiempo presente no la cuestión literal  pues guiándose de esta forma se persigue una imposición injusta, que a los ojos del presente resulta inaceptable o deja la sensación de conocer a una divinidad emergida en las injusticias humanas.

A continuación les presento una parte del libro de Asma Lamrabet (2011) en el que explica lo ya comentado:



El lenguaje del Corán ¿un lenguaje masculino?

Hemos visto cómo el Corán habla de las mujeres, a través de los ejemplos de personajes femeninos ilustres, descritos con mucha, belleza y elocuencia.
            La palabra divina se presenta así para rehabilitar lo que los prejuicios sociales han perpetuado sin cesar en nombre de una sacralidad aceptada universalmente: la discriminación de la mujer, como ser estructuralmente débil y destinado a la subordinación.
            A través de relatos coránicos de estas mujeres, se percibe una constante voluntad de reconocimiento y  valoración de esa identidad femenina eternamente dañada. La mujer como vector de la fe: ahí surgía una nueva concepción de lo femenino y sobre todo el anuncio de un proyecto libertador dotado de sentido para el contexto actual.
            Porque sobre todo habría que ser capaz de tener siempre presente el contexto de la revelación: un contexto patriarcal intransigente en el que la mujer no era considerada como un ser humano digno de ese nombre. Fue en el seno de esa sociedad beduina de ásperas costumbres, ancestrales tradiciones, implacablemente misoginias y que hacía abstracción de la naturaleza femenina, en la que el Corán reveló sus modelos femeninos de mujeres musulmanas, creyentes e inteligentes: la soberana ilustrada, la santa, la educadora, la sabia, la resistente, la pasionaria, tal y como las hemos descubierto a través de Bilquís, Mariam, Asia y las otras.
Junto a la palabra divina que habla de las mujeres existe aquella que habla a las mujeres, directa, íntima y solemnemente….
Es cierto que el Corán es la palabra divina destinada a todos los humanos, independientemente de su sexo, etnia o color. Una palabra que apela a la parte más noble del ser humano: su alma, su razón, su inteligencia.
Los sabios musulmanes están más o menos de acuerdo acerca del hecho de que el discurso formulado en masculino por el Corán engloba de forma sistémica al sexo femenino y que la palabra divina en general concierne por tanto a los hombres y las mujeres sin distinción. El  masculino es utilizado en el Corán como género neutro  y de la palabra masculina se sobreentiende el ser humano universal. El término hombres o riyal en árabe es polisémico y significa también una élite de hombres y mujeres. Esta característica lingüística no es exclusivamente del árabe. El resto de las lenguas utilizan el masculino como género neutro. ¿El término hombres en español no engloba también a los seres humanos en general? Por otra parte, esta formulación de palabra hombre como categoría universal está siendo puesta en tela de juicio actualmente. Éste es el caso de la terminología utilizada en la declaración universal de los derechos del hombre y no pocos intentan precisamente remplazar por derechos humanos.
No obstante, el texto coránico utiliza el género femenino en circunstancias precisas y emplea en este caso un lenguaje estrictamente femenino, con el objeto de llamar la atención a las mujeres en particular, responder en peticiones inscritas en un contexto determinado o reparar una injusticia sufrida por ellas. La palabra divina desciende de los Cielos sólo para ellas, como si quisiera liberarlas, rescatarlas de unas costumbres esclerosadas, darles un nuevo hálito…  como si quisiera demostrarles mejor su amor.        

Lamrabet, A. (2011). “El Corán y las mujeres. Una lectura de liberación”. Segunda parte: Cuando el Corán habla a las mujeres. P.121-123. España: Editorial Icaria.



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