Una de las preguntas más hechas a las confesiones cristianas, tiene que ver con el por qué de la existencia del infierno. Si Dios me ama ¿Por qué creó el infierno para que sufra eternamente si no hago lo que dice? ¿No es eso contrario a la idea de Dios que es Amor? Para poder responder estas preguntas es necesario definir por qué alguien se puede ir al infierno. Primero entendamos que el pecado es un mal, por consiguiente, siendo Dios amor el pecado nos aleja de Dios, nos aleja del amor (El tema no es tratar de definir el amor, pongo el amor como lo que es bueno porque socialmente el amor se define como todo lo que es bueno, tampoco intento definir lo que es bueno eso sería tema de otra entrada en el blog). Entonces pecar (hacer lo que es malo) voluntariamente, es decir querer hacer lo que es malo consciente y voluntariamente sin intención de cambiar esa conducta es ponerte en contra de Dios, alejarte de lo que es bueno. Esto como definición como el pecado en base al bien y el mal.
Cabe mencionar antes que nada que el infierno fue creado en primera instancia para Satanás y los ángeles que junto con él se revelaron, no fue creado para nosotros los humanos, sin embargo es una opción por la cual podemos optar dado nuestro comportamiento y las siguientes dos razones:
La primer razón es que al morir uno se encuentra con Dios para su juicio particular; sobre detalles sobre cómo es el juicio hay muchas especulaciones, sin embargo en lo que concuerdan o al menos la mayoría de las que he escuchado es que al final del juicio uno elige da veredicto sobre sí mismo, y uno podría decir que si uno mismo da su propio veredicto pues se podría hacer trampa y elegir el cielo, ¿suena lógico no? El detalle es que estando uno mismo frente a Dios que no tiene maldad en Él y es completamente bueno, se ve a sí mismo como es en realidad, no puedes engañarte a ti mismo ni a Dios, tú mismo admites que has sido muy malo o muy bueno o muy tibio. Es como que uno se encuentre con una eminencia en su campo de estudio, por ejemplo que un psicólogo se encontrara con Freud o alguien que admirara mucho en la psicología, o algún ingeniero en sistemas con Bill Gates, uno se siente nada comparado con la otra persona porque uno mismo sabe que ellos saben muchísimo más que uno y son más brillantes, uno no puede engañarse a uno mismo diciendo que sabe más que Bill Gates por ejemplo. Teniendo esto en cuenta una persona no puede elegir irse al cielo si no lo merece.
La segunda es que hagamos de cuenta que yo he sido muy malo, el estar en el cielo eternamente, conviviendo con Dios que al verlo me refleje yo mismo mi maldad es una tortura me atrevería a decir peor que los tormentos del infierno es como intentar meter un hielo en agua hirviendo, no lo soporta el hielo se deshace. Es lo mismo, la bondad de Dios es tan grande que yo habiendo sido muy malo no estaría a gusto en el paraíso porque estaría constantemente recordando mi culpa y además el estar conviviendo con Dios sería una tortura aun más grande. En este sentido el infierno es misericordia de Dios porque al permitir que uno elija irse al infierno, le evita el sufrimiento de “ser un hielo en agua hirviendo”.
Resumiendo ¿Por qué Dios permite que la gente se vaya al infierno?
1. Uno mismo da su propio veredicto, y al estar frente a Dios en el juicio uno se ve a sí mismo como es realmente y no se puede engañar a Dios ni a uno mismo, así que uno mismo elige lo que es justo para las acciones realizadas en esta vida.
2. Es misericordia de Dios el permitir que uno se vaya al infierno, dado que permitir que uno que haya sido muy malo y permanezca eternamente a su lado es como poner un hielo en agua hirviendo, y dado que la bondad de Dios es infinita el sufrimiento sería infinito, al permitir que uno vaya al infierno le evita ese sufrimiento infinito.
Esto es de acuerdo a la Iglesia Católica y creo que tambien a algunas confesiones cristianas no católicas
Agus