martes, 28 de junio de 2016

Jesuitas al límite

Una nota de la revista Magis del ITESO donde nos muestran las vidas de algunos Jesuitas que se encuentran trabajando alrededor del mundo con distintos sectores de la población y atacando diversas problemáticas donde no cualquier religioso se atreve a entrar.

Jesuitas al límite

Polémicos, heterodoxos, rebeldes, comprometidos, soñadores... Desde su fundación, los jesuitas se han caracterizado por innovar en las distintas áreas de acción social y del conocimiento. Esta es una muestra de jesuitas que trabajan en situaciones poco comunes.

“Sabía que eventualmente sería aprehendido, pero quería llamar la atención acerca de la guerra de Vietnam”
Daniel Berrigan SJ, activista y poeta
Por Karina Osorno / Foto: cortesía Depaul University, Chicago /Bob Fitch
Tenaz y osado, Daniel Berrigan SJ, activista por la paz y los derechos civiles, es quizá uno de los jesuitas con mayor proyección mediática gracias a su ejercicio de desobediencia civil que, durante tres décadas, usó como recurso incisivo para sacudir los principios ideológicos de la carrera armamentista y bélica del gobierno de Estados Unidos y de la burocracia de la Iglesia católica, a la que acusó de ser hostil con los pobres y cómplice de la guerra.
Hermanos desarmados y peligrosos
Nacido en Minnesota en 1921, Daniel es el quinto de seis hijos de una familia de origen irlandés y alemán. A los 18 años se unió a la Compañía de Jesús. Cautivado por el trabajo de los sacerdotes socialistas de Francia, Berrigan se convenció de la tarea de llevar la Iglesia al mundo e inició su cruzada por la paz en 1966, cuando ingresó como asistente de dirección en la Cornell United Religious Work. Ahí planeó y participó en varias protestas civiles contra la guerra, las armas y la violencia, que comenzaron siendo simbólicas y poco a poco se fueron radicalizando. Phillip Berrigan, su hermano menor y sacerdote de la Sociedad de San José, lo acompañó.
En 1968 los Berrigan se unieron a un grupo de jóvenes católicos, e irrumpieron en una oficina federal de reclutamiento en Maryland. Lograron destruir 378 expedientes de jóvenes que irían a la guerra. Los seis hombres y tres mujeres, conocidos como The Catonsville Nine, esperaron en el lugar para ser arrestados. Esta acción y la dramática intervención de Daniel Berrigan ante la corte durante su defensa, llamaron la atención del país y constituyeron la base de un movimiento social de inspiración religiosa que desafió al gobierno y a la Iglesia católica. Los nueve jóvenes fueron sentenciados y pasaron de dos a tres años y medio en prisión.
De 1970 a 1995, Daniel Berrigan continuó su cruzada. Salió y entró de prisión por periodos que suman casi siete años. Las armas nucleares, el racismo y la injusticia fueron sus objetivos. Sus protestas más sonadas incluyeron martillar y vaciar sangre en los conos de ojiva de unos misiles nucleares, desarmar los lanzadores de misiles de un submarino e ingresar ilegalmente a un buque destructor. 
Hoy, con 89 años, vive en Nueva York, trabaja con enfermos de cáncer y de sida, y es profesor en la Universidad  de Fordham.

Algunos libros de Daniel Berrigan:

:: The Kings an Their Gods: the Pathology of Power
:: To Dwell in Peace: An Autobiography 
:: Tulips in the Prision Yard: Selected Poems m.
“Las lesbianas y los gays también forman parte del cuerpo de Cristo”
Donal Godfrey SJ
Por Alejandra Ruiz


El jesuita Donal Godfrey colabora desde hace casi 20 años en la parroquia Most Holy Redeemer (MHR), una comunidad que incluye feligreses sin importar su identidad de género, su raza, su estatus social ni su orientación sexual.
Pero no siempre fue así. En 1970, esta parroquia ubicada en el corazón del distrito Castro, la emblemática zona gay de San Francisco, California, vivía las hostilidades de los habitantes de este barrio tradicional hacia los grupos homosexuales, a los que consideraban invasores.
Sobre la historia de esta comunidad, Godfrey publicó un libro en 2008, titulado Gays and Grays: The Story of the Gay Community at Most Holy Redeemer Catholic Parish, en el que relata que cuando la parroquia estaba prácticamente muerta (durante la década de 1970), el entonces párroco Tony McGuire abrió la Iglesia a lesbianas y hombres homosexuales. “Era una comunidad en la que había mucha soledad, conformada principalmente por mujeres heterosexuales y hombres gay. Para acercar a la gente se organizaban reuniones en las cuales los asistentes compartían sus experiencias y perspectivas”.
Otro fenómeno que marcó la vida de la parroquia fue la aparición del VIH. “El barrio fue prácticamente devastado. La gente empezó a perder a sus amigos y tanto heterosexuales como homosexuales colaboraron brindando sobre todo acompañamiento espiritual a las personas enfermas”, relata Godfrey. “Gays y heterosexuales encontraron una nueva forma de relacionarse”.
Donal Godfrey señala que “la homosexualidad es una realidad en el mundo, nos guste o no”. Tenemos la opción de pretender que esta realidad no existe, o encontrar la manera de asumirla y unir a la Iglesia, pues “las lesbianas y los hombres gay también forman parte del cuerpo de Cristo”.
Para Godfrey, quien trabaja en la Universidad de San Francisco, es importante animar el diálogo y el respeto a la dignidad de todas las personas. Es decir, centrar la atención en si la persona es buena o mala, en lugar de hacerlo en si es homosexual o no. m.
“Dime quién es capaz de caminar descalzo y te diré quién tiene la verdad”
Xavier Albó SJ
Por J. Raúl Fuentes


Doctor en Lingüística y Antropología por la Universidad de Cornell, en Nueva York; licenciado en Teología de la Facultad Borja, en Barcelona; y doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Ecuador. Este letrado, miembro de la Compañía de Jesús desde 1951, es Xavier Albó.
Nacido en La Garriga (Cataluña, España) en 1934, a sus 18 años, en 1952, se convirtió en ciudadano boliviano. En ese país sudamericano ha realizado la mayor parte de su trabajo como jesuita y ha pugnado porque se le reconozca como una república plurinacional.
Albó es antropólogo y es radical; tiene un aire bondadoso y hasta pícaro cuando expone sus ideas. En una entrevista, que se puede encontrar en YouTube, habla sobre la realidad indígena que existe en Bolivia y las desigualdades sociales: “Dime quién es capaz de caminar descalzo días y días y te diré quién tiene la verdad”.
Viejo lobo de mar de las marchas en pro de los pueblos indígenas bolivianos, amigo infatigable de quechuas y aymaras, es gran conocedor de estas culturas, promueve sus tradiciones, y da misa en estos idiomas. “Todas las lenguas expresan en cierta forma la comunicación. Cuando todos hablan la misma lengua, quiere decir que ha habido mucha capacidad de comunicación entre los que hablan la misma lengua y por eso comparten una manera de comunicarse”.
El jesuita también asoma la cabeza en temas políticos. Se le vio durante el discurso inaugural del presidente Evo Morales, en enero de 2006, sentado con su poncho y su morral, despeinado y sin corbata, tomando nota de cuanto decía el mandatario, y sonriendo.
Albó tiene un blog (http://www.pieb.com.bo/blogs/albo)en el que es posible leer sus ensayos; su fin es la democratización de información en temas antropológicos y de historia. Ha sido autor o coautor de 32 libros y por lo menos 300 artículos sobre sus grandes pasiones: la antropología, la historia y la sociolingüística. m.
“El sida es la mayor amenaza para África desde la trata de esclavos”
Michael Czerny SJ, director de Red Jesuita contra el Sida en África
Por Jorge Báez
Los números revelan una realidad escalofriante: 70 por ciento de la población adulta infectada de VIH a nivel mundial se concentra en África;  entre el año 2000 y el 2020 estarían muriendo a causa del sida alrededor de 55 millones de africanos, de acuerdo con ONUSIDA, el programa de Naciones Unidas para enfrentar esta pandemia. Detrás de estas cifras se encuentran historias de exclusión y aislamiento: en muchas sociedades africanas, enfermedades como el sida son consideradas vergonzosas e impuras.
Como respuesta, la Compañía de Jesús fundó la Red Jesuita Africana contra el Sida (AJAN por sus siglas en inglés) el 21 de junio de 2002. Desde entonces, su director y fundador, Michael F. Czerny SJ de origen canadiense, se ha destacado por su trabajo orientado a desaparecer la discriminación y el estigma en un continente azotado por la pobreza y la violencia, además de promover la educación, la responsabilidad y la prevención, con suma sensibilidad, respecto a la cultura y la espiritualidad local.
Czerny es, en palabras del doctor Florentino Badial Hernández, quien trabajó con él en África, un humanista inspirador que siente un profundo compromiso con los pobres. Lo cierto es que su postura también le ha generado polémicas: cuando el papa Benedicto XVI prohibió el uso del preservativo durante su primera visita a África, Czerny declaró que el ejercicio de la sexualidad es una elección individual, dentro del rango de opciones a elegir, donde también está la de utilizar un condón. ¿Pero cómo comprar un condón cuando se gana menos de un dólar al día? Por eso el condón no siempre es la mejor opción para la realidad africana.
El director de AJAN reconoce la epidemia como lo peor que le ha pasado a África después de la trata de esclavos, no sólo por la cantidad de enfermos y muertos, sino también por el grave retraso en materia de derechos, educación e inclusión que ha implicado. Czerny está comprometido a combatir estos rezagos oponiéndose a las normas sociales, religiosas, culturales y políticas que perpetúan la discriminación y el estigma, invitando a los cristianos  y la gente de buena voluntad a respetar plenamente la dignidad de los que viven con VIH/sida. m.
“La ciencia y la fe pueden ayudarse mutuamente”
José Funes SJ, director del Observatorio Vaticano  
Por Gustavo Abarca


La razón de ser del Observatorio Vaticano, en palabras de su director, el jesuita José Funes, es “ser puente entre la Iglesia y el mundo de las ciencias. Buena parte de nuestra misión sería explicarles a los científicos o astrónomos qué es la Iglesia, qué hacemos en la Iglesia, y por otra, comunicar a las personas que forman la Iglesia, los últimos descubrimientos de la astronomía”.
A lo largo de la historia ha habido conflictos entre la fe y la ciencia. De acuerdo con Funes ambas son complementarias. “No están en contradicción, sino que pueden ayudarse mutuamente”, asegura. “La ciencia, con su pensamiento crítico, nos puede ayudar a combatir la ignorancia, que es uno de los problemas de la humanidad en todos los ámbitos; también en el religioso. Por otra parte, la religión puede ofrecer a los científicos otros valores. La ciencia no es quien da la explicación última de todo, es una visión parcial de la realidad. Creo que la religión, la teología y la filosofía pueden ayudarla”.
Funes nació en 1963 en Córdoba, Argentina, ciudad en la que se licenció en Astronomía en 1985, el mismo año en el que entró a la Compañía de Jesús. Especializado en agujeros negros masivos en galaxias con discos, se ordenó sacerdote jesuita en 1995 y después hizo el doctorado en Astronomía en Padua, Italia. Para él, la fe y la razón se concilian de manera natural; creció en una familia católica y dice: “desde que entramos al noviciado nos dicen que es posible encontrar a Dios en todas las cosas”.
Desde su experiencia en la investigación científica —sobre galaxias cercanas, que son aquellas que están a menos de 100 millones de años luz— contempla a Dios en la belleza del universo, que es creación suya, y en la colaboración con los colegas, porque “la ciencia no se hace de modo aislado. Trabajamos en equipo y se puede encontrar a Dios en la amistad con nuestros colegas y en el servicio que hacemos a la Iglesia”.
Sobre las acciones que se hacen en el Observatorio Vaticano, con sedes en Castel Gandolfo, en las afueras de Roma, y en Tucson, Arizona, relata que se tiene una colección de meteoritos en Italia y que se hacen estudios del sistema solar, de las estrellas, y que se trabajará en la búsqueda de planetas extrasolares. m.


Pierre Tritz, jesuita francés, es conocido como “la madre Teresa de Filipinas”. En 1975 estableció la Fundación para la Investigación Educativa y el Desarrollo (ERDA por sus siglas en inglés) para ofrecer educación a los niños de la calle de Manila que sufren explotación laboral y sexual. En la imagen, el padre Tritz cuenta historias a un grupo de niños pepenadores del basurero de Manila. Estos niños forman parte de los 29 mil beneficiarios de los programas educativos de ERDA. FOTO: AFP Romeo Gacad


Ennio Pintacuda SJ (al centro, con alzacuellos) nació en 1933 en Palermo, Italia, y falleció en 2005. Desde la década de los sesenta luchó contra el sistema político y social que ha sostenido la mafia de Palermo, conocida mundialmente como la Cosa Nostra.
Debido a sus actividades, Pintacuda tenía a su alrededor un cuerpo de seguridad que lo acompañaba en todo momento. FOTO: Cortesía La Libera Università della Politica


Luego de la caída de la Cortina de Hierro, que dividía a Europa entre países comunistas y capitalistas, Georg Sporschill SJ, de origen austriaco fue enviado a Rumania para ayudar a niños de la calle y formó la comunidad denominada Concordia. Creó un centro de atención que recibe niños y les provee de los primeros auxilios; 400 menores son atendidos de forma permanente en Bucarest.En la República de Moldavia se ha replicado el esquema de trabajo impulsado por Sporschill.

fuente: http://www.magis.iteso.mx/node/465

No hay comentarios:

Publicar un comentario